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Rupestre


Para el hombre primitivo, la piedra fue un ente vivo y divino. Y esta creencia lo inclinó a enaltecerla con su arte, a darle más animación y vida con escenas de sus cacerías, con su propia imagen antropomorfa, con los símbolos de sus ritos mágicos y de su insondable mundo interior.

Según los mitos, de la piedra salió el hombre y éste, después, en piedra fue convertido. El cronista Molina dice que en Cacha-Pukara:
Bajo fuego del cielo, quemó algunas gentes, y los que huyeron fueron convertidos en piedras; viajó visitando por el camino de las sierras, viendo todas las naciones como habían comenzado a multiplicar y cumplir lo que se les había mandado, y que algunas naciones que halló revueltas, y que no habían cumplido sus mandatos, los convirtió en piedras, en figuras de hombres y mujeres con el mismo traje que traían. Así sucedió en Tiawanako, Pukara y Jauja en donde convirtió a la Wari-Wilka en piedra; en Pacha Kámac y en Cajamarca donde hoy existen algunos bultos de piedras grandes. 

(En Wira-Kocha, por Julio C. Tello)
El hombre, al tallar la dura roca, creó escenas de la vida y él mismo se consideró un creador. Piedra y petroglifo formaron una sola entidad que alcanzaría un carácter doblemente sacro. El Tigre, la llama, la serpiente, el Sol, la Luna, y el águila trazados por el hombre en la piedra, eran arte y, al mismo tiempo, magia, rito, poder e historia. De ahí que el culto a la piedra fuese universal para los pueblos.
Para el hombre primitivo, la piedra fue un ente vivo y divino. Y esta creencia lo inclinó a enaltecerla con su arte, a darle más animación y vida con escenas de sus cacerías, con su propia imagen antropomorfa, con los símbolos de sus ritos mágicos y de su insondable mundo interior.

Simbología
Para una mejor interpretación de los dibujos prehistóricos hay que considerar dos tipos: los imitativos o naturalistas y los que produce la imaginación o abstractos. Estos últimos son mucho más complejos ya que se trata de la notación gráfica de una visión subjetiva, seguramente influida por la evocación inconsciente de recuerdos naturalistas.
Al evolucionar el estilo naturalista hacia el esquemático, el animal u objeto representado no se reproduce completo, sino sólo un elemento del mismo: un ojo, una cola, o cualquier parte, lo que José Pijoán denomina representación homeopática. Tal evolución a veces imposibilita al arqueólogo identificar el dibujo con el motivo original.
En relación con lo abstracto de algunas manifestaciones del arte rupestre primitivo, habría que estudiar hasta donde un dibujo es abstracto, no para el artista sino para el observador. Por ejemplo, si un artista prehistórico plasma en piedra la forma de una nube generadora de lluvia, o de un objeto desconocido para nosotros, es difícil que el hombre moderno pueda identificarlo como algo realista y de ahí puede surgir la idea de lo abstracto.


Ideogramas

Una gran ayuda para el mejor conocimiento de las pictografías y petroglifos antiguos brindan los actuales pueblos primitivos, entre éstos los amazónicos
La compleja mentalidad de los primitivos hace que un símbolo grabado o pintado en la piedra, sea de muy difícil interpretación para quien no conozca la mitología del pueblo que los realizó. Así por ejemplo, los Conibo de la cuenca Amazónica, al representar a las Siete Cabrillas lo hacen con la figura de un trapecio conocido con el nombre de Huisnabú, que significa "sin pierna", y que simboliza a los siete hijos paridos por la Luna cuando la fulminó un rayo.
El arte rupestre está indisolublemente ligado con mitos relativos a la génesis del hombre, animales y plantas; sus migraciones, su totemismo, su magia, su religión. Para los aztecas, por ejemplo, un águila representa el rumbo Este, es decir, el nacimiento del Sol.
Para que se tenga una idea del complejo subjetivismo con que esos símbolos son trazados, vale la pena transcribir las palabras de un indio Cashibo al preguntársele el significado de aquella cruz.