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Pre Hispana

El arte de las sociedades andinas prehispánicas, de lo que hoy conocemos como el Perú, es de un carácter distinto al del resto del mundo occidental. Ambos siguieron derroteros distintos tanto en el medio en que se desarrollaron, como en las causas y móviles que lo impulsaron, y por ende, en el tipo de muestras que presentaron.


TEXTILERIA


Los textiles precolombinos fueron elaborados con técnicas muy creativas y sofisticadas, tanto por la finura de sus hilos, sus colores, la trama y urdimbre de sus tejidos, y los motivos en ellos representados. En su mayoría, estos textiles recrean el mundo natural prehispánico y sobre todo su universo mental, y nos aproximan a sus riquezas naturales e ideológico-culturales, así como al uso que le dieron las sociedades que lo crearon.
TEXTILERÍA Fue una de las tradiciones más desarrolladas durante el apogeo Inca. Obtenían el material a partir de: CABUYA ALGODÓN LANA
TÉCNICAS DE TEJEDURÍA Las más utilizadas eran: Tapicería Anudado Brocado Cara de urdimbre
DISEÑO EN LOS TEXTILES Resaltaron los colores rojo, negro y amarillo; estos podían combinarse en diseños: Tocapu, Geométrico, Iconográfico, Zoomorfo









ARQUITECTURA

En los andes centrales (Perú y Bolivía) Bennet distingue seís períodos culturales. El primero se llama de Chavín de Huantar, y florece entre el 1000 y 200 a J.C. La ciudad formaba un conjunto de grandes proporciones, establecido en torno a un gran patio central. Se usan ya los sillares escuadrados. El período tercero (entre el 400 y 1000 d. J.C.) se distingue por la erección de grandes pirámides de adobe en la zona costera, singularmente en Moche, donde es famosa la llamada Huaca del Sol. Las huacas son sepulcros colectivos. La presencia de la pirámide escalonada. lo mismo que el meandro, testimonía que entre México y Perú hubo relaciones, lo cual está acreditado por viajes costeros.

El cuarto período constituye la civilización de Tiahuanaco, floreciendo entre el año 1000 y el 1300. La capital está situada en plena puna, a casi cuatro mil metros, y a orillas del lago Titicaca. Esta cultura ingluye poderosamente en Bolivia, Chile y hasta en Argentina.

El monumento más destacado es la llamada Puerta del Sol, gigantesca construcción adintelada, en piedra, formando tres grandes bloques. Maravilla esta construcción en plena desnudez, a muchos kilómetros de las canteras. Ya en el interior de Bolivia se erigen las chulpas, que son edificaciones de forma cilíndricas, con destino funerario.

El quinto período preincaico es el del reino Chimu, cuya cronología va del 1300 al 1440. Se distingue por la presencia de grandes poblaciones, bien urbanizadas, tales como Chanchán y Pachacamac. Chanchán estaba construida a base de adobes, pero se decoraban los paramentos con decoraciónde meandros y ajedrezado. Pachacamac era una ciudad sagrada, contando con una gran pirámide escalonada.

El período incaico, el sexto, se fecha entre el 1440 y el 1533. Los incas habian unificado el vasto territorio peruano-boliviano, lo mismo que hicieron los aztecas en la meseta mexicana. Este perído incaico se distingue por su carácter esencialmente militar. Fueron grandes constructores de fortalezas (Pisac, Saxahuamán, Ollantaitambo,  Machu Pichu... fabricadas a base de enormes piedras. El sistema defensivo se basaba en la organización de tres murallas consecutivas, lo cual hacía su territorio inexpugnable. Para unir las distintas partes del territorio se servían de caminos, abiertos muchos de ellos en la misma pidra del suelo.

Es una arquitectura que se  sirve ordinariamente de la piedra. No siempre las piedras constituyen sillares perfectos, ya que el máximo aprovechamiento les inclina a tallar diversas superficies para acomodar la piedra al espacio dado. La parte externa suele presentar cierta convexidad, lo que hace que los muros presenten el aspecto de los paramentos almohadillados italianos. En esta arquitectura se abrian pocos vanos, y eran adintelados y con las jambas en talud. Tampoco en esta arquitectura se utilizan ni el arco ni la bóveda. El Cuzco era la capital del imperio inca









CERÁMICA

Huaco retrato Mochica, fino ejemplo de la cerámica prehispánica peruana. Museo Larco, Lima-PerúLa cerámica es el material más frecuente en el registro arqueológico andino y fue el medio preferido de los artesanos prehispánicos por su versatilidad, ya que mediante su confección se satisfacían tanto necesidades domésticas como rituales.[1] Los estilos más reconocidos de cerámica prehispánica se asocian a culturas andinas y entre ellas encontramos: Paracas, Nasca, Moche, Wari, Tiahuanaco, Chimú e Inca.








ESCULTURA

La litoescultura (o escultura en piedra), tuvo presencia en las manifestaciones culturales y artísticas en las Chavín de Huántar, ubicado en el Callejón de Conchucos (Huari, Ancash). Este templo fue el primer centro de devoción a nivel panandino, sostenido por un Estado eminentemente teocrático. Por tal motivo, la presencia de la imaginería religiosa fue vital en su organización. El templo tiene dos fases: Templo Nuevo y Templo Viejo.








PINTURA

La PINTURA Se hacía sobre mantos o murales en las paredes. Se enlucían con barro para poder pintar sobre ellas. En los tejidos, las pinturas se hacían sobre mantos de lana. Se usaban colores vivos.









ORFEBRERÍA

Mucho antes de la conquista de los españoles, el arte de trabajar los metales, tanto en Méjico como en el Perú y Colombia, era practicado por los indígenas, quienes habían alcanzado un alto grado de desarrollo. 

El Perú fue uno de los centros metalúrgicos más avanzados. Además de los metales preciosos, como el oro y la plata, trabajaron el cobre y lo alearon con estaño. Reprodujeron fielmente los objetos y las armas que antes habían hecho en piedra.
Entre los objetos elaborados en metal, son importantes los que utilizaron en sus teogonías, los de la dignidad imperial y religiosa.
El Templo del Sol (Intiwasi) tenía las paredes interiores cubiertas de láminas de oro, los adornos y el trono del mismo metal, como así también los sitiales alineados a ambos lados del trono real.
El Templo de la Luna (Mama-Killa), recubierta por láminas de plata y adornada con atributos y sitiales también de plata.

El Inca Garcilaso de la Vega relata en sus "Comentarios Reales" Bs. As. Emecé 1943 T.II pp 9-10: "El Inca se sentaba, de ordinario, en un asiento de oro macizo que llaman tiana (...) Las vasijas de todo el servicio de la casa eran de oro y plata (...). En muchas casas tenían baños como grandes tinajones y caños de plata y oro, por los cuales venía el agua a los tinajones"